San José

Anónimo, s.XVI-XIX.
Capilla del Dulce Nombre de Jesús; Hermandad de la Vera Cruz. Sevilla

La escultura presenta una compleja composición estructural, motivada por las diferentes técnicas escultóricas y materiales utilizados para su ejecución. Se sustenta sobre una peana de madera de base cuadrangular. Sobre ella está anclada la estructura o “candelero” que le sirve de sustento, realizado también en madera, como lo están las manos y uno de los pies. La cabeza, por su parte, está realizada en terracota, cubierta –a modo de cabellera- por tiras de estopa encoladas. De terracota es, igualmente, uno de los pies. Para los ropajes se ha utilizado una técnica de modelado por medio de telas encoladas que conforman la totalidad de la misma, integrando el resto de los volúmenes escultóricos antes descritos. Se trata de una tela de arpillera, con una trama simple o tafetán, de amplia abertura. Toda la imagen está policromada sobre preparación de yeso y cola, diferenciándose la técnica pictórica según los casos en relación al material de base y al efecto perseguido.

La escultura presentaba un deplorable estado de conservación, potenciado, además, por la fragilidad y variedad de materiales que la constituyen. Los estudios previos llevados a cabo confirmaron, no sólo la variedad de materiales sino la diferente naturaleza y cronología de los elementos, que fueron adaptados hasta conformar esta escultura tal y como hoy la vemos. Así, busto y pie izquierdo de terracota son los vestigios de una escultura anterior adaptada a este cuerpo de telas encoladas y pelo de estopa, que está soportado por un candelero interior. La configuración de la imagen es seguramente de finales del s.XVIII, aunque no habría que descartar retrasar la fecha hasta el momento de su colocación en el retablo, aunque nos parece -a nuestro juicio- algo tardía.

La  escultura fue intervenida tanto a nivel de soporte como de policromía hasta devolverle la estabilidad y el aspecto que hoy presenta, imprescindible para dotarla de un estado de conservación óptimo y una correcta lectura estética e iconográfica. Para ello, ha sido fundamental la consolidación estructural de la misma, proceso que resultó extremadamente complejo por la disparidad de materiales que conforman la obra.

La recuperación al culto de la imagen -permanecía almacenada desde 1988- conllevaba no sólo intervenir sobre la materialidad de la pieza sino también abordar la restauración iconográfica de la misma, puesto que, entre otros elementos, carecía de imagen del Niño Jesús. Éste fue repuesto por el escultor-imaginero Antonio Bernabé Ávila siguiendo los modelos propios del barroco andaluz y las necesidades que la obra original y su ubicación requerían.

Cliente: Muy Antigua, Siempre Ilustre, Venerable, Pontificia, Real, Fervorosa, Humilde y Seráfica Hermandad y Archicofradía de Nazarenos de la Stma. Vera-Cruz, Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y Tristezas de María Santísima.

Fecha ejecución: Junio – octubre 2015.